Glaciar el morado 2

Hemos dejado a blanquita nuestra furgoneta y tras unas indicaciones comenzamos la marcha por el valle. Aún pasan 4×4 en este tramo que avanzan y se ahorran varios kilometros de marcha.

La marcha pronto se divide entre la sección jovenes impulsivos que avanzan a ritmo elevado ya en este tramo y el famoso grupo B, que mantenemos marcha lenta para ir calentando, aclimatandonos a estas alturas, y ahorrando energias para el paso final ( y todo sea dicho porque no aguantamos ese ritmo)

El paisaje es impactante, por todas partes se ven inmensas morrenas de glaciar que algún día hace muchisimos años debieron llenar el valle, el Volcan nos vigila desde el alto y el río El volcán, ruge entre las rocas, en un caudal que se ve violento pero aún bajo.

Paramos en unas rocas junto a un arroyo a ir comiendo e hidratandonos en la medida de lo posible. Alli nunca tienes sed y debes forzarte a hidratar.

Reemprendemos la marcha y el camino coge perniciosa inclinación hacia arriba, obligandonos a regular la respiración y no pensar en todo lo que aún nos queda. Vamos entrando en la nieve que ha cubierto el sendero y a veces abriendo huella, a veces utilizando las existentes pasamos por laderas con serac en la parte superior y barranco en la inferior, que unen a todo esto el suelo helado en algun tramo. Mucha precaución y pasitos cortos nos permiten avanzar sin caidas reseñables.

Vamos tomando altitud y adelantando a algunos avanzados a nuestro ritmo cansino. Pasamos por pequeños pasos con grietas y a veces metemos la pierna hasta la cintura en la nieve. Paramos cada poco a coger fuerzas y hacernos fotos para tomar pequeños descansos que calmen el corazon desbocado por la falta de oxigeno y la nula aclimatación.

Cuando en lontananza vemos el ultimo paso que da paso al glaciar y la laguna, nos tiemblan las piernas, la nieve se ha comido el sendero y la huella abierta es casi vertical, lo que dificulta enormemente el ascenso a los 3220 metros tras la paliza que llevamos encima.

Con mucha dignidad y humildad, y siendo conscientes que si no llegamos a ir mas no se si habriamos subido, comenzamos la ascensión a ritmo muy lento, apenas 100 pasos, y paramos a respirar otras 100 veces, solo pensamos en el próximo paso, objetivo pequeño premio grande, y asi poco a poco y muy despacio vamos ascendiendo animandonos entre nosotros y forzando a continuar a los mas desanimados. Vicente se plantea cuanto costaria un rescate aereo, cuando le dicen que un millón de pesos le entran energias renovadas.

El corazón late tan fuerte y tan deprisa que lo sientes perfectamente, y tratas de regularlo, cosa nada fácil. Un par de veces resbalamos y estamos a punto de rodar, pero al final el altimetro marca los 3220 metros y vemos desde arriba el glaciar. Apenas podemos respirar y menos sonreir para la foto, si me agacho al levantarme me mareo totalmente.

Bajamos al glaciar con la sensación de vivir algo único, esta ruta en verano sin la nieve es una buena excursión que no debe presentar mas problema que la altitud, pero la nieve y el invierno le suben el grado de dificultad.

Nos reimos, nos abrazamos nos sacamos fotos, nos juntamos todo el grupo, todos hemos llegado lo que no es frecuente según Jorge, nuestro guia, y además en hora, la luz del dia es poca en este tiempo.

Bajamos hasta la laguna y la nieve sin raquetas directamente nos engulle, que locura. Pero el glaciar es espectacular, increible que sensación mas bonita y que satisfacción estar ahí.

Nuestros amigos sacan la bandera Chilena para la foto y nosotros la Española que había llevado en la mochila para ese momento. Se ríen y hacen bromas de que vamos a tomar posesión en nombre de la corona, pero no nos importa, nos gusta y al final nos hacemos todos fotos con las dos banderas.

Pero el glaciar quiere descansar y de repente un frio mortal nos hace ver que tenemos mas de tres horas de marcha y menos de dos de luz.

Recogemos todo y comenzamos el descenso, con el nuevo peligro de que el suelo pisado se esta congelando y vamos continuamente resbalando. Tomamos la estrategia muñecas de famosa en esos tramos y avanzamos a pasitos cortos, llorando por unos crampones.

AL final con los ultimos vestigios de luz llegamos al valle y avanzamos a oscuras hasta blanquita que nos espera con Edgardo al final de un dia magnifico, duro, muy, muy duro, pero con el premio de haber logrado pasar la prueba que nos propusimos.

Como Jorge reconocía las pocas horas de luz de día, y la nieve hacían única este treeking. Que ni el mismo esperaba tan agotador.

Ha sido un gran día en Chile, en los Andes, toda una experiencia, gracias a Jorge y su empresa de excursiones que pusieron el conocimiento y a la nieve y el invierno que lo hicieron lo que fué. y de regalo los dos videos que grabé.


y

Kifaru

espero que os guste

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Acerca de kifarualfageme

Desde que nací hace .... siempre he sido un observador de lo que me rodea, en este blog trataremos de explicar todo lo que se vive en un nuevo país, trabajando en un nuevo destino, y en varios países mas, idas y vueltas interminables en aviones, de todo un poco. Disfrutarlo y recordar que esto es solo un entretenimiento y un pensadero donde vaciar la mente, sin pretensiones. Es mi rincón, nuestro rincón, pasa, siéntate y ponte cómodo.
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4 respuestas a Glaciar el morado 2

  1. Jesús Miguel Mira dijo:

    Me ha gusyado la crónica. Gracias. Y las fotos

  2. Akela dijo:

    Bonita aventura!!! yo tengo pendiente un Aneto con Cristina.

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